Estados Unidos estudia incorporar a organizaciones masónicas cubanas a la distribución de ayuda humanitaria, tras una reunión entre el jefe de su misión diplomática en La Habana, Mike Hammer, y Ángel Santiesteban Prats.

Todavía es una posibilidad: La Embajada estadounidense informó que conversaron sobre la participación de los masones en la entrega de asistencia a familias necesitadas. No anunció un acuerdo, una fecha de inicio ni los recursos que pasarían por ese canal.

Qué puede aportar la masonería: Santiesteban, recién elegido soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33, dijo a CubaNet que la presencia territorial y la tradición filantrópica de la fraternidad permitirían ampliar su labor social.

Sin embargo, la red de logias simbólicas pertenece a la Gran Logia de Cuba. Según CubaNet, utilizar esas sedes para distribuir productos también requeriría el respaldo de esa institución.

La propuesta no es nueva: Hammer ya había abordado esa posibilidad el 18 de marzo durante una visita al Supremo Consejo, cuando se reunió con su anterior dirigente, José Ramón Viñas Alonso, y con el propio Santiesteban.

La ayuda que ya está llegando: Estados Unidos mantiene un programa humanitario de 100 millones de dólares. De ese total, 60 millones fueron asignados a Catholic Relief Services para trabajar con Cáritas Cuba.

Una nueva entrega estadounidense llegó esta semana para unas 700 familias de Ciego de Ávila, mediante la red de voluntarios y comunidades parroquiales.

Lo que falta saber: Washington no precisó si la participación de los masones formaría parte de ese programa o de otro mecanismo. Tampoco explicó cómo se seleccionarían los beneficiarios ni qué controles tendría la distribución.

La capacidad operativa del Supremo Consejo también enfrenta dificultades. La institución ha denunciado que sus cuentas bancarias permanecen congeladas y que las autoridades mantienen presión sobre sus dirigentes.